Y ya hoy, por fin, la última estancia reformada: La cocina. Me dió una pena enorme deshacerme del papel, pero lo consideraba fundamental para conseguir el objetivo de este proyecto: dar luminosidad y crear un ambiente en el que quepan piezas de varios estilos decorativos.
Pinté las paredes con una pintura a base de mezclas, hecha por mi, para que se adaptara a lo que iba buscando. Y con mi amada madera de balsa hice suelo y forré paredes. Lleva una parte de azulejos con una forma muy peculiar, y la razón de ello es la campana, ahí va una campana que se adapta y ajusta perfectamente al hueco que queda. El techo lleva maderas, de estilo irregular, imitando vigas, con mi queridísima madera de balsa.
Ahí van las fotos:
Y ya para terminar, un breve de cómo ha quedado cada habitación reformada.
Mil gracias por pasaros por este rinconcito y haber visitado "Bristol House". Me pongo ya las pilas con la decoración. ¡¡besazos!!














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